La adaptación a un dispositivo ortopédico es un proceso progresivo que requiere paciencia y acompañamiento. Durante los primeros días, es normal que el perro necesite tiempo para familiarizarse con el nuevo elemento.
Se recomienda iniciar con periodos cortos de uso, observando siempre su postura y comportamiento. Es importante revisar el ajuste del dispositivo, evitar zonas de roce y mantener una rutina de limpieza adecuada.
El refuerzo positivo juega un papel fundamental: premiar al perro durante el proceso ayuda a generar una experiencia más tranquila. Ante cualquier duda o incomodidad persistente, siempre es clave contar con el acompañamiento técnico especializado.
Una adaptación adecuada no solo mejora la movilidad, sino que también contribuye al bienestar físico y emocional del perro
